Origen e historia de Alboraya


Escudo de Alboraya en piedra (fachada del Ayto.)
Escudo de Alboraya en piedra
(fachada Ayuntamiento)

Introducción

Las fuentes para estudiar el origen de Alboraya padecen de la ausencia de documentos en los que poder basarnos para determinar su antigüedad, debido sobre todo a un incendio ocurrido en el Archivo Municipal sobre el año 1519. Teniendo en cuenta además la popular autocrítica que nos hacemos muchos valencianos respecto de esa especie de apatía (el denominado "meninfot" o "meninfotisme", que vendría a traducirse más o menos como "no me importa" o tal vez con el término actual de "pasotismo"), y que al parecer está bastante arraigada en este pequeño pueblo, podremos obviamente concluir en que otro gran obstáculo para el conocimiento de nuestra historia es precisamente las pocas ganas o el poco interés por conocerla.
Y todavía podríamos añadir un último factor importante para esa ausencia de datos, y no es más que la falta de rigor y de cuidado que las distintas corporaciones municipales de gobierno local han manifestado a lo largo de los años, y lo poco que han querido o podido aportar a la conservación y divulgación de algo tan importante como es nuestra historia.


La Prehistoria

Las tierras en las que se asienta Alboraya no se originaron hace muchos miles de años, sino que están formadas en el Cuaternario, período posterior a la aparición del hombre en la Tierra. Según Rodrigo Pertegás, que ya en su tratado “Toponímia Valenciana” nombra a Alboraya como ejemplo de raíz ibérica “Albo”, la formación de la vega de Valencia tiene su origen en las materias del río Turia y los barrancos de Torrente y Carraixet de Alboraya. Al principio de la era Cuaternaria sólo existía lo que hoy es la vega de algunas masas rocosas, como la Dehesa de la Albufera de Valencia y se puede suponer que entre los nacimientos del Turia y del Carraixet se formase un islote, primera base de la actual zona. Sobre aquel primitivo lugar, hombres trogloditas que vinieron de las zonas que hoy son Burjassot y Paterna para pescar, levantaron sus construcciones primitivas sobre un terreno pantanoso, repleto de peligrosas ciénagas. Si se estudian estas construcciones puede verse su analogía con las del hombre Neolítico. Más tarde dieron lugar a la barraca.

La primitiva organización de los regadíos

 

Compuerta de riego
Compuertas de riego Compuerta de riego

Tengamos en cuenta que los materiales de la barraca han sido siempre paja de arroz y paredes de barro, que son los propios de terrenos pantanosos. A pesar de la opinión de muchos historiadores atribuyendo la actual organización de regadío de la huerta a los árabes, lo lógico es que los romanos organizaran ya los regadíos, construyendo poderosos acueductos. Cerca de Alboraya, en el Camino de Valencia, se encontró hace años un busto romano, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. Por lo tanto es seguro que en estas huertas de Alboraya, aunque no existiera denominación de pueblo o territorio, habían villas romanas o terrenos cultivados en los límites de los cuales se colocaban figuras de mármol de sus propietarios o de algún prohombre romano. Con la invasión de los visigodos y la destrucción de los avances de esta sociedad latina se experimentaron en las tierras valencianas un proceso de "arte en la agricultura". Con la dominación árabe se reorganizaron los planes de regadío que se han transmitido hasta nuestros días. Los árabes, como todos los dominadores de la península, vinieron hasta ella víctimas de la propia codicia que despertaba su riqueza. El paraíso valenciano fue objetivo de toda la atención por parte de las diferentes razas que fueron llegando, mahometanos que después de una dura simiente de varios siglos completaría la organización de regadíos más perfecta del mundo. A las barracas originales siguieron edificios de piedra o mampostería y en los siglos de dominio árabe surgieron las alquerías, una de las cuales fue Alboraya.

 

La Conquista

La primera noticia escrita de Alboraya nos la da el “Llibre del Repartiment de Jaume I”, ubicado en el Archivo del Reino y en el que se estipulan las concesiones hechas por este Rey en la conquista de Valencia. En la página 376 del tercer tomo dice así: “Episcopus Osce, Alqueriam de Alborayet justa almazaram”. Opina Sanchis Sivera en su obra “Nomenclator” que se trataba de una alquería mora llamada Alborayada, compuesto árabe equivalente a “la torre pequeña” o "torreta", porque desde allí se veía salir el sol. Esta palabra no quiere decir que tal alquería fuera una simple edificación tal como significa ahora este término. Alquería en árabe “al-qarya” (o "Al-garhia") significa lugar poblado, distinto de la plaza fuerte. El sufijo "qarya" (o "garhia") equivale a "villa". En las frases que suelen acompañar al nombre de Alboraya en las concesiones del Rey (por ejemplo "alqueria, finis et molendinis") se demuestra que no se trataba de una alquería vulgar, sino que era una mansión señorial cercada por algunas casas y barracas edificadas a su amparo, con un horno, un molino y otras dependencias. Si otras alquerías que existen hoy en día existen tenido la importancia de Alborayet, seguro que también serían pueblos. El historiador Gaspar Escolano afirma que el nombre antiguo de Alboraya era “Alborag” y lo interpreta como “torre” diciendo que era así en tiempos pasados. El señor Francisco Carreras Candí, Madoz y otros historiadores como Martínez Aloz dicen lo mismo. Zurita, en los anales de la Corona de Aragón dice que alrededor de Valencia habían diversas torres que eran como los ojos de esta ciudad para su defensa. No se ha podido encontrar vestigios de la existencia de ninguna torre árabe en el pueblo, pero el médico culto y presidente de la Cruz Roja en Alboraya, doctor José Llistar Chiva, ya desaparecido, al pedirle información sobre las casas más antiguas del pueblo, comentó que el edificio más antiguo es una casa señorial existente en la calle de la Virgen de los Desamparados y que junto a ella había una torre que el Marqués (debe ser de Cruilles porque hasta hace unos años iban a este nombre los campos colindantes) mandó derribar cuando edificó el molino, que ya no existe, y por eso se llamaba a la calle que entraba en el pueblo “Carrer del Molí”. Cuando Jaime I llegó a Valencia en el año 1238 donó la alquería o torre de Alboraya al Obispo de Osca, el señor Vidal de Canelles, barón muy erudito y sabio al que el rey encargó la recopilación de los fueros de Aragón y Valencia. Después el territorio pasó a manos de Doña Teresa Gil de Vidaure (a la que Jaime I quiso y consideró su tercera mujer) para engrosar el patrimonio de Jaime de Jérica que el rey había obtenido de ella. Esta desgraciada señora, que regaló a la iglesia de Alboraya el cáliz y el arca del “Miracle dels Peixets”, fue también la fundadora del Monasterio de la Zaidía, donde se retiró hasta su muerte. El pueblo pasó a propiedad de Don Raimundo Volta en 1272 y por fin a Gilberto de Zanoguera en 1331.

Casa del Conde de Zanoguera en AlborayaEl Conde de Zanoguera

Gilberto de Zanoguera es un personaje importante en la historia de Alboraya, pues fue el verdadero fundador del Señorío. Ahora bien, los datos históricos dicen que recibió el territorio en 1331 pero pudiera ser que ya en 1303 este caballero fuera señor del lugar. El año 1331 debe de ser la fecha en la que Gilberto de Zanoguera aplicara al pueblo de Alboraya el fuero o carta municipal. En efecto, Gilberto de Zanoguera admitió el de Valencia y renunció a los fueros de Aragón, concediendole el rey Alfonso IV algunas ventajas; la jurisdicción en los pueblos de Pardiñes, Chova y Alcudia. El doctor Llistar hace constar que una de las casas antiguas del pueblo de Alboraya es la del Conde de Zanoguera, en la plaza mayor. También hay datos de que este caballero era propietario de casas en Valencia. Después del señorío mencionado, el pueblo pasó a la Corona en una fecha que no se ha podido averiguar hasta hoy.

Una fecha importante para Alboraya es el año 1.348 en que se produjo el "Miracle dels Peixets". Cuando el Cura de Alboraya se dirigía a suministrar el Santo Viático al Moro converso Hassam-Hardá, cayó al Barranco del Carraixet al intentar vadearlo, yendo a parar al fondo las Sagradas Formas con el copón y la arquilla que las contenía. El Párroco regresó a la parroquia y al día siguiente al amanecer, unos pescadores vieron unas luces en las orillas de la playa, junto al Barranco, mientras una embarcación, al parecer mora, se hundía en medio de una tormenta. Acudieron a la Casa Abadía y Parroco convocó al pueblo a toque de campana. Los vecinos en procesión acudieron a la playa donde el Cura recogió las Sagradas Hostias de la boca de unos peces que las portaban.

Para perpetuar este hecho milagroso, se levantó allí un ermitorio, donde anualmente cada Lunes de Pentecostés se celebra una romería, y en el altar de San Roque en la Iglesia Parroquial, existía un sagrario con una tabla pintada al óleo, recordando el lugar de donde salió el Santo Viático, retablo que desapareció en 1.936.


Tiempos de revuelta

En la historia civil de Alboraya no hay otro acontecimiento hasta el año 1519, cuando tuvo lugar el alzamiento de las Germanías, primer grito de las clases humildes contra las privilegiadas. Alboraya, pueblo libre y formado por agricultores y artesanos, tomó parte activa en la guerra y consta que 34 delegados del pueblo acudieron a Valencia a la junta convocada por Juan Llorens. Teniendo en cuenta los motivos del alzamiento y la violencia de las dos partes, podemos afirmar que tanto la Iglesia Parroquial como la Casa del Pueblo sufrieron asalto, saqueo y destrucción por lo que en los archivos no se encuentra ningún papel anterior a 1519. El documento más antiguo que se ha podido encontrar en el archivo del Ayuntamiento es un pergamino en latín y castellano del 8 de julio de 1524, “donad eb Burgos”, que trata del perdón general concedido por el rey a los vecinos de Alboraya, de todos los crímenes y delitos de su Majestad en las sediciones y revoluciones de la Germanía, perdón trasladado por la ciudad de Valencia. El primer libro que se conserva data de 1586.

En la guerra de Sucesión el pueblo de Alboraya tomó parte del partido del Archiduque Carlos y en la de Independencia luchó brillantemente contra el invasor francés. En cuanto a la guerra Carlista, los alborayenses se pusieron a favor de Carlos María Isidro.


"Se hace la luz"
Ateneo Alborayense actual (desde 1914)En el año 1833 se instaló el primer alumbrado público con farolas de petróleo por el alcalde don Antonio Martí Galán, siendo un acontecimiento extraordinario. Hasta ese año las calles, que eran auténticos barrizales con la mínima lluvia, suponían un verdadero suplicio a los vecinos de la localidad que las tenían que recorrer en la oscuridad de la noche. Incluso se regaban los campos por la noche con los caballos y una especie de focos de luz de aceite. Durante este mismo año de 1833 surge también otro tipo de luz, si cabe más importante. De un grupo de gente del pueblo, amantes del progreso y preocupados por la cultura y la sociedad de la época, que se reunían en una casa de la plaza porque no había sitio de recreo alguno, surgió la idea de fundar una sociedad cultural y recreativa, que se llamó "Casino de la plaza" y más adelante "Sociedad Agrícola Industrial", hasta la guerra, ya que fue cerrada por motivos políticos.


Una vez acabado el sangriento conflicto civil, que en Alboraya como en tantos otros pueblos fue duro para sus gentes, se puso el nombre que ha persistido hasta nuestros días: "Ateneo Alborayense".

Otra sociedad importante que se fundó el mismo año fue la primera banda de música bajo la dirección del maestro D. Miguel Grau, circunstancia que no se producía en ningún otro pueblo y que se consiguió gracias a la tenacidad de este gran músico solista. Esta banda proporcionó días inolvidables al pueblo, poniéndolo en contacto directo con la música, otro de los grandes tesoros valencianos. Don Miguel Grau tuvo un discípulo llamado Vicente Coret que fue un notabilisimo clarinetista, aparte de muy hábil en el manejo de muchos instrumentos entre los que también destacó la guitarra. Don Vicente Coret llegó a ser director del Conservatorio de Ginebra.

En el año 1889 un sabio de la orden de los Jesuitas, el padre Vicente, fundó un Círculo Católico que estaba muy bien organizado, pero que acabó desapareciendo tras el paso de las fuerzas Carlistas.

El 27 de julio de 1893 se inauguró el primer servicio de trenes a vapor entre Valencia y Alboraya, prolongándose hasta Rafelbunyol el día 11 de noviembre.

Seis años después, el 10 de noviembre de 1897 se produjo un desbordamiento del Carraixet y todas las acequias, llegando el agua al "camí del Mar". También se inauguró un magnífico teatro, fundado por una peña de aficionados, en la calle de nombre Felix Azatti de aquella época. En este año se puso en funcionamiento el primer alumbrado público por electricidad, gracias a Vicente Bayarri.

El siglo XX

El día 1 de enero de 1901, la Sociedad Agrícola Industrial, siempre amante de la cultura del pueblo, celebró el cambio de siglo. Se realizó desde primeras horas una velada literaria y musical con pasacalles realizados por la banda y banderas de diversas entidades existentes, al cual fueron invitadas. La prensa se hizo eco de estas brillantes celebraciones, que honraron a todos los habitantes del Alboraya.

El 19 de mayo de 1902 comienzan los trabajos de perforación del primer pozo artesano en la plaza, por suscripción popular e iniciada por la ya famosa Sociedad Agrícola Industrial. Se encontró agua potable a la profundidad de 53 metros, colocándose el primer grifo para abastecimiento del pueblo el 4 de agosto.

El 3 de junio de 1903 se sometieron a pública subasta las obras de mejora de un puente de la carretera sobre el barranco, siendo la persona designada para su realización el señor Pelegrí Ballester Antón, por una suma total de 27.339 pesetas. Se comenzó con los trabajos de construcción el 27 de julio, pasando el primer carro sobre el puente terminado el 22 de enero de 1904. En este año en que se concluyó el puente, en el mes de abril, se fundó e inauguró el Centro Republicano, viniendo a inaugurarlo el 18 de septiembre, entre otros personajes, Don Adolfo Gil Morte y Don Vicente Blasco Ibáñez. Se hicieron las primeras aceras en la calle Valencia y el pavimento para el mercado de la actual Plaza de la Constitución, siendo alcalde Don Vicente Roselló. Puede decirse que con ello comenzaron las primeras obras urbanas, sobre el 17 de diciembre de 1906. Poco más de un año antes, el 21 de mayo 1905, se había inaugurado otro centro Carlista, viniendo entre otros oradores de Valencia el señor Don Manuel Polo y Peyrolón. El 8 de abril del año sigiente se inauguró la primera Sociedad Musical en la calle Valencia.


Bajo esta alcaldía y por iniciativa de Don Miguel A. Simón, maestro nacional, se celebró la primera fiesta del árbol el 3 de febrero de 1907, de la que aún existen algunos ejemplares en la Plaza de la Constitución (nombre actual de la plaza mayor, donde esta la Iglesia). Este fue un gran acontecimiento. El 12 de mayo se estrenó la bandera de la Sociedad Musical, por el que se celebró una gran velada, estrenando uniforme los músicos. El 16 de agosto comenzaron las obras de la nueva "Ermita dels Peixets", bajo la dirección del ingeniero Don José Huguet, quedando finalizadas el 24 de diciembre de este año, excepto el suelo, que se colocó el 18 de mayo de 1908, bendiciéndose esta ermita el 8 de junio del mismo año. El día de Navidad de 1907 se inauguró el alumbrado eléctrico de la fábrica Martí de Meliana.

Durante los días 27 y 28 de julio de 1908 la banda de Alboraya se presentó al Certamen de Valencia, obteniendo el tercer premio de la segunda sección. El 30 y 31 de mayo de este mismo mes, pero del año 1909 también se presentó de nuevo y quedó en segunda posición. Más tarde, el 8 de octubre de este año, después de unos días de lluvias, se volvió a desbordar el barranco del Carraixet, inundando los términos y pueblos de Almassera, Tavernes Blanques y Alboraya. El agua llegó a la altura de 80 centímetros, el "carrer les Fonts".

El 21 de noviembre de 1909 se inauguró el actual edificio de la Sociedad Musical, siendo una fiesta digna de tal acontecimiento.

Sede de la Sociedad Musical de Alboraya
Actual edificio de la Sociedad Musical (C/ Milagrosa),
totalmente reformado.


El 13 de febrero de 1913 se comenzó a derribar parte del edificio de la Casa Abadía, de acuerdo a los primeros planos urbanísticos de Don José Huguet, abriendo un camino que dejó libre el paso el 7 de mayo.

En 1914 se formalizó la escritura de compra-venta de un solar de 12.362 palmos cuadrados, que hoy ocupa el Ateneo Alborayense, inaugurándose el 19 de septiembre con el nombre de Sociedad Agrícola Industrial, como sabemos, en una velada amenizada por la artista local Clareta Panach, que dió a aconocer el nombre al Alboraya por todo el Estado español con su famosa voz. El siguiente año, el 13 de julio, se celebró por primera vez la Fiesta de la Flor, tomando parte en ella poetas y oradores locales. El 8 de diciembre del año siguiente se bendijo la imagen de la Purísima.

En julio de 1928 la Sociedad Agrícola Industrial organizó unos juegos florales en los que actuó de mantenedor Don José Sanfeliu Giner, magistrado de Orihuela, y en los que fue premiado el poeta alborayense Don Cristóbal Aguilar Hurtado y fue nombrada reina la simpática y bella señorita Pilar Monrós Roig. Don Cristóbal Aguilar Hurtado fue el creador del Himno a Alboraya (que no se utiliza en ningún acto oficial y no es conocido por los alborayenses).


HIMNO A ALBORAYA

Ofrecemos con grata armonía
las notas candentes de aire marcial
que a toda Alboraya es sana alegría
cantar las estrofes del himno triunfal.

Nuestra huerta alborayense
frutos yflores suele dar,
de aromas incomparables
por saberla cultivar.

El mar nos bordea y nos enseña
el largo camino que sabe donde va
el mar nos transporta la fruta
que a fuerza de trabajo, la tierra da.

Es mi pueblo enamorado
de la paz y del amor
por su fe que se trunca
al Supremo Creador.

Amor a Valencia,
amor al país,
amor al chiquillo,
que hombre será.
Así es Alboraya,
amor y conciencia,
pensando así eterno será.
Viva la tierra de hermosos jardines
con mujeres y flores como serafines.
Viva Alboraya, viva.

Don Cristòbal Aguilar Hurtado. Julio 1928

HIMNE A ALBORAIA (traduït)

Oferim amb grata armonia
les notes candents d'aire marcial
que a tota Alboraia es sana alegria
cantar les estrofes de l'himne trionfal.

Nostra horta alboraiera
fruits i flors sol donar,
d'aromes incomparables
per saberla cultivar.

El mar nos voretja i ens ensenya
el llarc camí que sap on va
el mar ens transporta la fruita sedenya
que a força de treball, la terra dona.

Es el meu poble enamorat
de la pau i del amor
per la seua fe que es trunca
al Suprem Creador.

Amor a València,
amor al pais,
amor al xiquet,
que home sera.
Així es Alboraia,
amor i conciència,
pensant així etern serà.
Vixca la terra de formosos jardins
amb dones i flors com serafins.
Vixca Alboraia, vixca.

En Cristòfol Aguilar i Hurtado. Juliol 1928

 

El 29 de julio de 1927 se inauguró la tracción eléctrica del ferrocarril hasta Almassera, por Alboraya. Y hasta los años sesenta no existe mucha documentación, aunque puede destacarse el nacimiento del nuevo Ateneo Alborayense, allá por los años 50, el sexto Centenario del Milagro en el año 1948 y la creación, también en la década de los 50 de la emisora parroquial Radio Alboraya, que quedó muda por decreto ministerial sobre la reestructuración de las emisoras locales en julio de 1965.


Depósito de agua
Depósito de agua
En los años 60 hubieron muchas transformaciones, que contribuyeron notablemente a la evolución de Alboraya, enriqueciendo a esta pequeña población. Se inauguró un camino nuevo hacia Valencia, se construyeron nuevos barrios, se embelleció la Parroquia por dentro y por fuera y se construyó el depósito de agua, construcción que aún hoy puede verse, sobresaliendo por encima de todas las construcciones cercanas. Hoy, las instalaciones de Aguas Potables que gestionaban este depósito y que cuentan con un atractivo edificio anexo, edificio que estuvo muchos años fuera de uso con la incorporación de las modernas canalizaciones y el desuso del depósito, es sede de la Policia Local.
Sede de la Policía Local
Actual sede de la
Policía Local de Alboraya

 

Más adelante se mejoraron diversos caminos locales, como el de la Mar y el del "gaiato", la zona industrial fue extendiéndose, para llegar a lo que hoy es el Polígono Industrial III, de gran actividad, pero de constante peligro para nuestra huerta, por su lógica expansión. La construcción de la autopista Valencia-Barcelona (hoy Autovía N-221, en su tramo de paso por tierras de Alboraya) dio un nuevo impulso a la zona costera, siendo una nueva amenaza para la huerta y un barrera artificial que contiene la salida del agua, con riesgo grave para las estacionales inundaciones provocadas por el Carraixet. Hoy en día, por fortuna, la cuenca del Carraixet a su paso pr Alboraya está reconstruida y agrandada, dando una mayor seguridad. Es destacable la gran labor realizada, con paredes de piedra permeable que hacen del tramo final una zona más caudalosa, debido a los afloramientos de agua del subsuelo, permitiendo la proliferación de especies de flora autóctona y de diversas especies animales, principalmente aves acuáticas y algunos peces.

Con la evolución y bien avanzado el siglo XX, en Alboraya, como en tantos otros pueblos, se instalaron alcantarillados, sustituyendo en muchos casos los viejos adoquines por pavimento moderno, se han ido restaurando las casas antiguas, se han construido alguno que otro parque, aunque siguen siendo mínimos, algunos centros de enseñanza, adecuación de calles y accesos, así como carreteras locales y playas. Evolucionó la zona de Port Saplaya, hoy una zona preciosa que es un orgullo para nosotros y una experiencia agradable para nuestros visitantes, que quedan enamorados cuando visitan la zona interior del puerto deportivo y contemplan la vistosidad de sus bonitas casas de colores.

Otra de las mejoras la constituyeron las dos circunvalaciones que evitan el paso por el centro del pueblo: la este, bordeando el Paseo de Aragón, y la oeste, que pasa junto a los terrenos deportivos del Alboraya U.D. y el Pabellón Deportivo Municipal.

La Alboraya del siglo XXI

La historia sigue escribiéndose, día a día. Y la huerta subsiste como puede, a pesar del progreso que la ahoga entre carreteras, edificios, hormigón e injustas decisiones políticas. Pero la huerta sigue siendo hoy por hoy, si huimos de términos unicamente económicos, la riqueza de Alboraya y su mejor postal, por eso diversos movimientos están luchando por su conservación, y en el momento de publicar esta página hay más de 100.000 firmas recogidas en defensa de la huerta norte de Valencia, de la que su corazón es la huerta de Alboraya.

La Alboraya de hoy en día es ya casi una pequeña gran ciudad, aunque queda muchísimo por hacer. Las gentes que la habitan han aumendao su preocupación por el bienestar, por agruparse, por la cultura, por los detalles que conforman nuestro día a día. La parte más antigua del pueblo sigue conservando su marcado carácter de pueblo, con calles estrechas, que aún tienen ese encanto especial, por las que se puede caminar sin demasiados ruidos, sin automóviles, sin semáforos. Esta visión idílica contrasta con la parte más moderna, donde se concentra un amplio procentaje de la población; la zona que forman la Avenida de Ausias March, Barrio del Palmaret y la Avenida de la Horchata dan una visión diferente, de marcada tendencia comercial y de ocio. Mientras, los otros núcleos importantes, como son Saplaya y Patacona, están creciendo de un modo imparable.
El Polígono industrial adecúa sus formas, mejora, avanza, .. y se expande.

En las manifestaciones sociales de todo tipo se demuestra el carácter de las gentes de Alboraya, que han adecuado sus vidas a esa modernidad, pero que en muchos casos siguen viviendo de cara a la huerta, sin darle la espalda, amándola con cierta tristeza, viendo que su conservación tiene los días contados. Las fiestas de todo tipo y los actos culturales también han evolucionado a un nivel cultural mayor. Existen multitud de asociaciones, de grupos de ocio, de arte, deporte, cultura.

Que siga la prosperidad, con la ilusión de que nuestras generaciones venideras puedan deleitar todavía sus ojos con la belleza de nuestros campos, que son una auténtica maravilla y una obra de arte natural a la caida del sol cada tarde.
Os invito a contemplarla. Dad un paseo por nuestra huerta. No puede describirse con palabras....